Raíces de castilla, Ruta por los orígenes de Castilla

Algunos territorios parecen tallados con un cincel para crear bellos y sugerentes escenarios de contrastes.  Y muy pocos son los territorios que en poca extensión son capaces de condensar arte, cultura, tradiciones, historia y un patrimonio natural genuino. Y sólo uno es capaz de mantener la esencia de una tierra en la que germinaron las “raíces” de un reino.

Por la cuna de Félix Rodríguez de la Fuente

Con la melodía de nuestros motores ponemos rumbo a Poza de la Sal. Si sorprendente resulta ya su emplazamiento amurallado en la ladera montañosa coronada por el castillo de los Rojas, no menos sugerente es el entorno con el protagonismo de las salinas. Este genuino paraje geológico llamado diapiro tiene su manifestación más pedagógica en el “salero” con forma de anfiteatro que ha sido explotado desde la prehistoria hasta bien entrado en siglo XIX, llegando a ser en la Edad Media un potente motor económico de Castilla. En la actualidad es un importante enclave patrimonial y cultural, ideal para conocer un legado inmaterial vinculado al medioambiente y que se culminó en 2003 con la creación del Centro de Interpretación de Las Salinas.

Salinas de Poza de la Sal

Esta atalaya natural fue el escenario que despertó el amor por la naturaleza a Félix Rodríguez de la Fuente, el más importante divulgador del patrimonio natural de nuestro país y al que generaciones enteras le debemos el amor y el respeto al medio ambiente, reconociendo su importante labor con la creación del espacio medioambiental que lleva su nombre.

No podemos despedirnos de Poza de la Sal sin visitar la hermosa y recoleta aldea de Castil de Lences que, a pesar de su discreto tamaño, atesora un importante patrimonio histórico y monumental desde su origen en el siglo IX en el que el estilo románico es el protagonista.

Castil de Lences

Oña, un mosaico de alternativas a toque de acelerador

Junto al desfiladero del río Oca, Oña nos recibe exhibiendo su coqueto trazado medieval declarado Bien de Interés Cultural y presidido por la estampa del monasterio de San Salvador. Fundado en el año 1011, actualmente conserva el claustro gótico flamígero, la sacristía convertida en museo, la sala capitular románica en la que se pueden admirar cuatro arcos en los que la conservación de la policromía original los convierte en piezas excepcionales y los únicos testimonios de este tipo de arte románico español y, destacando con luz propia, la iglesia abacial en cuyo interior descansan reyes, condes e infantes. Es en este templo dónde cada mes de agosto se representa de El Cronicón de Oña, una sobresaliente teatralización en la que participan magistralmente hasta 200 vecinos de la villa y en la que se escenifican los hechos históricos acaecidos en el siglo XI y que dieron lugar al nacimiento del reino de Castilla.

Iglesia del Monasterio de San Salvador de Oña

Al lado del cenobio se encuentra unos de los escenarios naturales más singulares de la provincia burgalesa, el Espacio Natural de los Montes Obarenes-San Zadornil, que cuenta con un valor ecológico incalculable: 128 especies de vertebrados de las que 29 corresponden a mamíferos, destacando el gato montés, la nutria, el musgaño patiblanco y el desmán de los Pirineos junto a otras especies más abundantes como corzo y jabalí. De las 76 especies de aves, 7 son muy significativas: águila real, águila perdicera, aguilucho cenizo, buitre común, tórtola común, búho real y garza imperial sin olvidar las diversas especies de aves migratorias que se pueden observar en el Embalse de Sobrón y sus proximidades. Y a pocos kilómetros de la villa oniensa, el hayedo de Penches, que comparte espacio con encinas, quejigos, alcornoques, brezos y madroños y que da cobijo a un buen número de especies naturales y las Cuevas de los Portugueses, a medio camino entre Oña y Frías, conjunto de eremitorios de los siglos VII y VIII.

Subida al Hayedo de Penches

Combinar un riquísimo patrimonio natural y cultural de belleza excepcional y recorrerlo tanto con nuestras GS Adventure como con la Mercedes Vito es una experiencia inolvidable. La magnificencia de cada rincón o de cada hito histórico, los matices de la sorprendente gastronomía tradicional del Rincón del Convento y del Cazador, el mestizaje con el exotismo de la cocina senegalesa en el Blanco y Negro o el sublime sabor del queso ecológico de La Majada de Barcina, junto con la amabilidad de las gentes aportan a la ruta toques adictivos.

La ciudad más pequeña de España no abre sus puertas

Suenan de nuevo los motores bajo los bosques colgados de las laderas hasta que, de pronto, el paisaje se abre y allí está, imponente y desafiante con el castillo de los Velasco (s. X) y la iglesia de San Vicente como puntos de fuga visual a los dos lados de la atalaya sobre la que se alza la silueta de Frías.

Llegando a Frías, la ciudad más pequeña de España

Precedida por el impresionante puente fortificado sobre el Ebro y por el que discurre la calzada romana que unía la Meseta con Cantabria, el casco histórico de Frías, claramente medieval, conserva un interesante muestrario de arquitectura tradicional, casas nobiliarias y edificios civiles y religiosos de alto valor cultural, pero si algo llama poderosamente la atención son las casas colgadas.

Parada en el puente medieval de Frías

Pero Frías también guarda sorpresas naturales al lado del casco urbano. Hablamos de la pedanía de Tobera, asentada en un desfiladero por el que discurre el río Molinar cuyo cauce se abandona a una concatenación de desniveles que recrean un espectáculo de cascadas maravilloso desde la ermita de Nuestra Señora de la Hoz.

Salto de agua en Tobera

El territorio de Raíces de Castilla parece ordenado con esmero, como si fuera la obra cumbre de un diseñador de jardines, pero a la vez todo emana naturalidad y armonía, una serenidad de formas, olores y colores que sólo pueden ser el fruto de una naturaleza generosa que invita a ser disfrutada con respeto.

DATOS PÁCTICOS

FRÍAS

Mesón Fridas. Cocina tradicional de la zona donde degustar platos de temporada de la huerta local, carnes como el afamado cordero de Burgos o productos de caza.

El Albergue Restaurante. Restaurante con aire montañés especializado en asados. Diferentes carnes, sorprendentes tortillas o sus tiernas tortitas de pan son una invitación a volver.

Restaurante La Roca. Típico local con una cocina tradicional de la zona basada en pinchos, platos combinados, raciones y cazuelitas.

Restaurante Ortiz. Con una amplia oferta gastronómica y una interesante cocina casera, son especialistas en asados y pescados a la plancha.

OÑA

Restaurante Blanco y Negro. Un restaurante de mestizaje, resultado de una minuciosa interpretación de la memoria gastronómica de Senegal junto con lo más destacado de la cocina castellana.

Restaurante Blanco y Negro

Restaurante El Cazador y Restaurante Rural La Muralla. Especialidad en carnes de caza elaborados con creatividad. Ofrece también deliciosos platos de la zona como la morcilla o el cordero. Amplia carta de vinos.

Restaurante El Cazador

Restaurante El Rincón del Convento. Con vistas a la majestuosa fachada del Monasterio de San Salvador de Oña, el restaurante El Rincón del Convento elabora deliciosos platos caseros con productos locales y de su propio huerto.

Restaurante El Rincón del Convento

POZA DE LA SAL

Restaurante Casa Martín.

Castillo de los Rojas. Poza de la Sal
Salinas de Poza de la Sal
Castil de Lences
Monasterio de San Salvador de Oña
Monasterio de San Salvador de Oña
De camino al Hayedo de Penches
Puente medieval de Frías
Castillo de Frías
Castillo de Frías
Castillo de Frías
Capitel románico del castillo de Frías
Vistas desde el castillo de Frías
Ermita de Nuestra Señora de la Hoz. Tobera
Salto de agua en Tobera

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